Para Natalye Carbayo

-“La vida son dos días…” -“Carpe diem, carpe gora…”-“La vida es un suspiro…”-“Lo que no hagas hoy, mañana será tarde…”-“No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy…”-“No pierdas el tiempo…”-“La edad implica madurez…”

Muchos son los tópicos sobre cómo aprovechar la vida y el tiempo, parece que todo el mundo sabe dar consejos sobre cuál es la mejor forma vivir, pero, sinceramente, creo pocos son los afortunados que saben cómo realmente hay que vivirla.

Este post va sobre eso, sobre los ejemplos de gente que nos rodean y que nos enseñan, a los que venimos por detrás, cómo resolver este misterio de la vida que, por lo que parece, nunca terminamos de aprender del todo. Estoy hablando de alguien a quien conozco muy bien, alguien que sí pertenece a ese selecto grupo de ejemplos; ya son varios los años que hemos compartido, las experiencias y las vivencias que se nos han tatuado en la memoria formando la percepción que hoy la una tenemos sobre la otra.

Para que conozcáis una pincelada de ella podría deshacerme en halagos, decir que es una persona “amable” en el sentido literal (porque podrías amarla o enamorarte de ella con el mero hecho de que ella te hablara o mirara muy de cerca, con la confianza que se desarrolla entre amigos con el paso de los años), podría decir tan bien que es inteligente, guapa, simpática… Pero, como decía, “podría”, podría decir muchas cosas, pero en realidad con este post no quiero dorarle la píldora, ella sabe que la quiero, que es fundamental en mi vida y que aunque nuestra amistad no siempre es un camino de rosas, se ha convertido, sin lugar a dudas, en una incondicional, una de esas que ocupa un dedo de mi mano si hago caso al dicho de que “los amigos de verdad se cuentan con una mano”. Así es ella y, además, es uno de los ejemplos de los que hablaba al principio, por eso, yo cuando cumpla los 30 espero ser como ella, tener su brillo en la mirada y su facilidad de palabra, su experiencia y sus ganas, su talento y su casta, porque esta chica tiene raza y carácter, ingenio, ternura o genio según la ocasión lo precise.

Chica, hoy has cumplido 30 años y qué bien los llevas, sabes de sobra que estás mejor que antes y que si pudieras firmabas para así quedarte. Eres una tía grande, no quiero que cambies, pero como tampoco quiero entrar en tópicos que ya te habrán dicho, me despido:

Es un placer haber coincidido contigo en esta vida, espero que si existen más vivir nos tropecemos de la misma forma y no en un cruce anónimo en el bus o el ascensor, porque de verdad, querida, estoy orgullosa de tu pasado y el mío, y sé que aún lo estaré más en todo eso que nos queda por vivir. Nos vemos pronto, un abrazo de esos que saben a despedida de aeropuertos, que te quitan el frío y te dejan con ganas de mucho más.

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Feliz cumpleaños Nat,

Rebeca.